Prisión

Al fin encontró su preciado secreto
Bajo sus huellas estaba su destino
El largo camino se fue perdiendo
Hacia el gran laberinto mágico.

Las jaulas con humanoides aparecieron
Su risa crece sin cordura; ellos palidecen
Su llanto el viento seca, lagrimas tejen
El monóxido se acaba; ellos se pierden.

Donde está el doctor del deseso carnal
No se ve por ningún pasillo decimal
Los esclavos gritan sin su lengua
Se acaba el tiempo, se acaba el agua.

Los ángeles entran en la cabina del deseo
Hay cuadros llenos de fuego fraudulento
La jaula se quema, aviva el incendio
Las llamas acaban con todo el imperio.

¿Que te queda por hacer, querido protector?
Meterte en tu sueño o derramar ardor
Manejar los destinos sin ningun pudor
O desdeñar al pecado lascivo y traidor.

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