Los cuentos tenebrosos que narra el hechicero Las historias eróticas que salen de su estero La noche alimenta el abyecto palacio Lo negro que se observa en el porvenir Ese aciago malestar enfermo y moribundo Las camas atadas en los tubos de la vejez Pensativos y deseosos los caníbales caminan Las iglesias del imperio transpiran desilusión Huye, huye, lo más rápido que puedas Escóndete en las alcantarillas de tu cerebro No salgas sin compañía de tu amalgama Grita lo más fuerte que puedas, ¡ahhhhhh! Golpea los íconos que te esclavizan, alcánzalos Derrama tu líquido sin piedad alguna Ves ataúdes, ataúdes; hacia donde te diriges Cruza el otro puente que lleva a la eternidad Ochos y nueves, números perfectos acoplados Ritmos matemáticos se tragan tus vértebras Huye, huye, lo más rápido que puedas Despedaza tu ego, es hora de conversar Los metros y las ondas te persiguen, ¿acaso importa? Lame tus ideales con bastante saliva Que...