Ultimo Tango a Parigi (Ultimo Tango en París, 1972)

Probablemente muchos se acuerden de la impecable interpretación del actor estadounidense Marlon Brando en “The Godfather” (El Padrino) y de su típica gestualidad verbal que muchas veces se ha copiado hasta el cansancio. Otra de las interpretaciones soberbias de este actor (ya fallecido) es sin duda “El Ultimo Tango en París” con la excelente dirección del italiano Bernardo Bertolucci. Tildada de lasciva, obscena e irreverente, “Last Tango” es una de esas películas que dejó huella en los años setenta y porque no decirlo sigue influenciando a muchos actores y directores de todo el mundo. Varios elementos clave del film son los retratos del mejor pintor del siglo XX a mi parecer, Francis Bacon, la música de toques free-jazzeros de Gato Barbieri y la fotografía “naranja” de Vittorio Storaro, lo que la convierten en todo una obra de arte y ensayo.

La trama en si son muchas cosas entrelazadas y abarca temas como la soledad, introspección sexual, lascivia, relaciones “enfermizas” y una subtrama muy al estilo de la nueva ola francesa donde vemos al novio de Jeanne (Jean Pierre Leaud) jugando a ser director de cine. La primera secuencia es crucial para entender el transfondo, ahí vemos a un atormentado Paul (Marlon Brando) cubriéndose los oídos al pasar un tren por encima de su cabeza y gritando “Fucking God”, metáfora de desequilibrio emocional-existencialista quizá (¿?), segundos después una joven y bella muchacha (Maria Schneider) pasa junto a él y vuelve su cabeza intempestivamente, a partir de ahí sabemos que habrá algo entre ellos.

El apartamento donde se encuentran estas dos personalidades es como una especie de cueva donde se guardan sus secretos, no se dicen sus nombres, es un lugar donde refugian las vidas de cada uno. En el transcurrir del film nos percatamos de los tormentos emocionales del viudo Paul, del suicidio de su esposa, de sus relaciones puramente carnales con Jeanne donde Brando saca lo mejor de sí y nos regala unos diálogos estupendos en su mayoría improvisados.

Un film enteramente pasional y desgarrador que recomiendo ampliamente para la gente que le guste el buen cine puro, duro y clásico.

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